Una canaria apañada, 12

Cesar_Tort_sun_on_back

El autor en
Gran Canaria, España


Una vez que me harté del acoso telefónico de Teresa, le puse el stop. Entonces continuó su persecución vía correos electrónicos.

El encabezado de su mail del 26 de agosto reza: “Pregunta directa”, y el texto decía: “¿Estás de acuerdo con el uso de la tortura cuando ésta va favor de nuestros intereses o ideología?”

Aunque me había hartado de sus locuras telefónicas (de las que hablaré en una subsecuente entrada), por mi dependencia económica me sentí obligado a responderle, y lo hice simplemente con un: “jamás”.

Nótese que a esas alturas ya le había pedido a Tere que dejara de fregar (expresión mexicana), aunque usé una palabra no tan áspera. El siguiente día Tere me respondió:

Lo preguntaba porque, al igual que ocurre cuando alguien lee mi experiencia en el hospital [siquiátrico] y no sólo no se escandaliza, sino que no dice ni mú, eso me hace pensar que lo justifica pero no se atreve a decírmelo. Cuando te di aquel artículo sobre la tortura (producir sufrimiento físico deliberado es lo que más aversión me produce del comportamiento de los seres humanos) en tiempos de Bush (creo que se titulaba “los torturadores voluntarios de Bush”) y te pregunté qué te parecía, tampoco dijiste ni mú. Y eso me hizo pensar que, no sólo no te horrorizaba, sino que lo justificabas.

Este mail podría parecer razonable si proviniera de una amiga o de una persona conocida por quien yo sintiera, al menos, alguna clase de afecto. ¡Pero a esas alturas no quería ver a Tere ni en pintura! No prestaba ya atención alguna a lo que me dijera. Si Tere hubiera sido una persona con empatía, a la primera se habría percatado de mi repulsa a raíz de su celebración de los ataques de los árabes en 2001; de la islamización de Europa, y la inmigración en general (una vez me dijo que desde México “se había percatado” que yo tenía “prejuicios raciales”). Cada vez que Tere visitó la isla me dejaba un bonche de periódicos de extrema izquierda (le dije que, para mí, toda la prensa española era de extrema izquierda). Tere hacía eso como si yo no estuviera harto de la prensa de izquierda, o como si después de tanto conocer esa prensa en México fuera a leerla por billonésima vez.

Le había dicho a Tere que ella no tenía empatía. Que si la tuviera me dejaría de fregar; que no sería tan intromisiva preguntándome cosas de las que no quería hablar. Como dije varias entradas atrás, Tere despachó mi análisis sobre su falta de empatía y volteó las culpas. Aunque para agosto ya hacía meses que quería mandarla a la goma (otra expresión mexicana), continuaba el dilema de la dependencia y de no contar con los medios para mi regreso. Mi voluntad habría sido decirle estas cosas que ahora escribo y muchas más desde que me dijo que había tenido una suerte de orgasmo con los atentados moros en Occidente. De haber tenido algo de dinero, sólo eso habría bastado para darme media vuelta, regresarme a América y no volverle a dirigirle la palabra jamás. Pero sin duro en el bolsillo el temor de ir a dar a la calle me compelía a ser amable. Así, y en contra de toda mi voluntad, tuve que contestarle su segundo mail con estas palabras: “No justifico la tortura. Jamás lo he hecho”.

El siguiente día me acosó a vuelta de correo: “De todas formas no dijiste nada… y nunca te oí ningún comentario que mostrara ninguna emoción de aversión en este tema”. Eso suponía que había leído su periódico, cosa que no lo había hecho. Nótese que eso sucedió un mes antes de que pudiera costear mis gastos del boleto de regreso. Incluso a estas alturas Tere parecía no tener la más remota idea que desde hacía tiempo sentía infinita repulsión por ella; no sólo por sus ideas políticas, sino porque no podía percatarse de que su querer atornillarme ideas antioccidentales mediante llamadas telefónicas, recortes de periódicos y correos no solicitados, sólo me exasperaba más y más y más…

Repito que en esta serie no deseo discutir sobre política. Es solamente un análisis sobre una mujer de izquierda. Pero sí debo decir que su acusación de las torturas de Bush sólo muestra el sesgo tremebundo que padece la prensa española. Verdaderas torturas, no las humillaciones que hace años vimos en las primeras planas sobre la prisión estadounidense en Irak, suceden en aquellos países musulmanes que Tere no osa siquiera tocar (incluso en Turquía, que los locos europeos quieren integrar a Europa). Si hubiera entrado a discusión con ella habría caído a una trampa por el simple hecho que yo sí he leído cosas como las que ella lee. ¡Los argumentos de la izquierda mexicana los conozco! El caso es que Tere habría tenido que leer el material que desmitifica, en buena medida, las acusaciones a Bush para entrar a una discusión razonable conmigo. El libro de Bruce Bawer, traducido al español, que Tere no quiso ni abrir, contiene magníficas páginas que responden a las calumnias de la prensa europea contra los EE.UU. Y a Bawer no hay que tomarlo a la ligera: es un periodista capaz de leer media docena de idiomas, además de ser un ávido lector de las más diversas prensas de Europa, incluida la española.

Aunque yo compré el libro de Bawer, Mientras Europa duerme enfrente de Tere el mismo día que llegué a Madrid, Tere no quiso comprar una copia para ella. Si fuera una persona de mente abierta habría podido tolerar leer por vez primera en su vida escuchar al Otro. La excusa estúpida que me dio para no leer a Bawer es que ya había leído mi recapitulación de la trilogía de Oriana Fallaci, y que no le había hecho ninguna mella en su mente (cabeza de concreto añadiría yo).

Published in: on December 30, 2014 at 7:28 pm  Leave a Comment  

The URI to TrackBack this entry is: https://cienciologia.wordpress.com/2014/12/30/una-canaria-apanada-12/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: