El último idiota, 1

idiotic freud

Lo que me pasó hace un año con alguien que creía un amigo habrá sido un accidente. Pero fue un accidente con implicaciones serias sobre lo que, en otro de mis blogs, había dicho sobre la sicoterapia.

Todo se originó cuando, a finales del año pasado, se me presentó un problema económico a causa del desempleo. Desde la catástrofe que en 2009 me ocurrió en una isla tuve que, con el rabo entre las piernas y sin dinero alguno, volver al país de origen cayendo una vez más al hogar de mis padres. La idea no era residir allí indefinidamente, pero sin profesión alguna la situación económica del país impidió movilizarme en México como me había movido en los Estados Unidos antes de que me deportaran (país donde, por cierto, jamás me faltó trabajo a lo largo de los cinco años que viví en ese país).

De mi madre y familia he escrito mucho, comenzando por mi Carta a mamá Medusa. Como mi madre no me ha querido desde mi adolescencia, este grotesco haber caído de nuevo al huevo familiar, así como mi incapacidad de cruzar la frontera (por estar fichado en el Departamento de Inmigración estadounidense), se prestó a que mi madre quisiera expulsarme a un lugar frío, inmundo, sin alfombra ni muebles ni adecuada ventana siquiera, fuera de su propiedad, a pesar de que dentro de la propiedad de mi madre hay dos casas con cinco habitaciones en la planta alta de la primera casa y cuatro en la segunda casa. Sólo para dar una idea de la residencia de mis padres diré que ellos poseen tres pianos; cuatro sirvientas que se turnan, un chofer, y un handyman que arregla la carpintería, electricidad, masonería o plomería de la mansión cada sábado.

Viviendo ellos en gran confort, desde mi regreso de la isla mi preocupación era ir a dar, sin empleo alguno, al lugarejo de mala muerte sin posibilidad de cruzar de nuevo la frontera. Así que se me ocurrió, prometiéndome no hablar del pasado con mi madre, acudir con el doctor Luis Cuevas Lara (mencionado en mi entrada anterior) para abrir la comunicación con mi ella sobre un asunto estrictamente económico.


Alice Miller

¡Qué ingenuo fui! Nunca sospeché que, al igual que los otros charlatanes que denuncié en mis libros, especialmente en el tercero, Luis Cuevas me traicionaría.

Pero me estoy adelantando a la historia. Debo aclarar, en primer lugar, que quienes no han descubierto el legado de Alice Miller no podrán descifrar qué quiero decir con esta nueva serie de entradas. He dicho previamente que este blog representa una suerte de apostillas a mi obra en cinco tomos, parte de la cual puede leerse en mi página web. Ahora bien, de mi pentateuco, en La india chingada introduzco al lector al pensamiento de Miller. Fallecida este año en que escribo, mi querida Alice fue una suerte de hada madrina cuya obra rompió un hechizo en mi vida.

Muy bien. El caso es que esta serie sobre “El último idiota” complementa tanto el capítulo “Un analista de rostro humano” de La india chingada (capítulo donde hablo del finado doctor Carlos García), como lo escrito sobre las sicoterapias en Cómo asesinar el alma de tu hijo.

Resulta que, a diferencia del doctor Carlos García, el doctor Luis Cuevas Lara, quien como García había leído mi Carta a mamá Medusa, a diferencia de García había leído a Miller. Eso fue lo que, como decimos en México, “me fintó”. Me enganó porque la verdad es que, con Luis, se repitió la historia de traición que, casi una década antes, me había ocurrido con el doctor García (véase el capítulo sobre García en La india chingada). Ahora me resulta absolutamente claro que los conocimientos de Luis sobre Miller eran epidérmicos. Infortunadamente, eso sólo lo descubrí después de diversas sesiones en su consulta, con mi madre.


jeffrey_massonJeffrey Masson

De quienes han desenmascarado al sicoanálisis y a las llamadas sicoterapias, el escritor más leíble es Jeffrey Masson, cuyo pensamiento presenté en el segundo libro de mis Hojas susurrantes (una vez más, aquí se ve clarísimo que esta entrada es una suerte de “comentario talmúdico” sobre mi “pentateuco”).

Cuando en octubre y noviembre de 2009 fui con Luis Cuevas a discutir el problema económico con mi madre la idea no era, según yo, buscar “terapia familiar”: palabra que tanto Luis como yo repudiamos. Aunque Luis es endocrinólogo, su previo hobby eran sesiones tempestuosas con gente dañada por la familia; sesiones que él y su grupo, en lugar de llamar sicoterapia familiar, llaman Revaluación y Coescucha (RC). Si bien tardé un tiempo en descubrir que RC era una secta que se originó a raíz de un viejo cisma con la Iglesia de Cienciología (por cierto, yo escribí un minilibro desenmascarando la Cienciología), mi objetivo era que alguien que había leído a Miller, y a quien consideraba mi amigo, podía echarme una mano para abrir la comunicación con mi madre.

Ahora bien, en mis reseñas de los libros de Jeffrey Masson y Susan Forward había escrito que el 99.9 por ciento de las sicoterapias son charlatanería. El residuo del 0.1 por ciento, según creía cuando escribí esas reseñas en 2002, era la terapia de Forward para neuróticos y la terapia de Colin Ross para psicóticos.

Pues bien: mi experiencia de hace un año con Luis Cuevas hizo que cuestionara severamente mi previa postura de que el 0.1 por ciento de las terapias son válidas. La humillante experiencia con Luis, casi tan encabronante como la que sufrí con Carlos García, me ha hecho revalorar la frase crucial del legado de Jeffrey Masson:

All kind of therapy is wrong

Póngase atención a la frase de Masson. Aunque los de RC son estrictos en su vocabulario supuestamente antisiquiátrico y supuestamente ajeno a las terapias, a la hora de la verdad fungen como típicos terapeutas ante los problemas familiares; esto es, como practicantes de lo que Miller denomina pedagogía negra (schwarze pädagogik).

Como veremos en las próximas entradas, redefinir la sicoterapia como “Coescucha” no cura a RC de las trampas de los profesionales que se ponen en contra de los hijos frente a sus padres abusivos: trampas que, tanto Miller como Masson, detectaron a lo largo de su obra.

Published in: on December 29, 2014 at 5:58 pm  Leave a Comment  

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